domingo, 23 de mayo de 2010

Valiente




Íbamos de camino a Santander, cuando por la autovía divisé un coche algo pecualiar.
Que no se ve todos los días, vamos. Era , ni más ni menos , que un seiscientos.
Sí, un 600 yendo por la autovía. ¡Y cómo tiraba! Era increible.
A pesar de ello, todos los demás le adelantaban, pero sin poder evitar esbozar una sonrisa al verlo, tan pequeño, tan cuco, tan majo, ahí luchando por vencer la adversidad y llegar al destino esperado.
Admirando su valentía.

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